28 septiembre, 2026

Tres de cada diez salteños siguen pobres, una cifra que no mejora

Tres de cada diez salteños siguen pobres, una cifra que no mejora

Los últimos datos oficiales de la pobreza en Salta encienden una alerta. Después de dos años de mejora, leve pero mejora al fin, casi ininterrumpida desde el pico de la devaluación de 2023, la indigencia volvió a subir y la pobreza dejó de bajar. El aglomerado Gran Salta, que comprende Capital y alrededores, cerró el primer semestre de este año con 202.000 personas por debajo de la línea de pobreza (29,7% de los habitantes), repartidas en 44.000 hogares, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec. Es casi tres de cada diez salteños. De ellos 30.000 fueron categorizados como indigentes (4,4% de la población).

La cifra llega al final de un recorrido con curvas pronunciadas, tras una salida moderada de la pandemia, un sacudón brutal con la devaluación y una recuperación que, en los últimos tres semestres, empezó a estancarse.

Evolución

A fines de 2022, con la economía todavía recomponiéndose de la pandemia del Covid, la pobreza en el Gran Salta afectaba al 40,1% de las personas y la indigencia, al 6,9%. En el semestre siguiente hubo una mejora, aunque moderada, cuando la pobreza bajó a 37,5% de las personas (unas 247.000, sobre 56.600 hogares) y la indigencia, a 6,6%, (unas 43.000 personas y 10.800 hogares). Salta transitaba entonces un sendero parecido al del resto del país.

Eso cambió con la corrida cambiaria de fines de 2023. El impacto llegó con toda su fuerza en la medición del primer semestre de 2024. Allí la pobreza en Salta llegó a 52,2% de las personas y 44,3% de los hogares, y la indigencia trepó a 16,5% y 14,2% respectivamente. Fue el peor dato de toda la serie, casi calcado al promedio nacional de aquel semestre.

A partir de ahí, la mejora fue sostenida semestre tras semestre. La pobreza bajó a 41,2% de las personas en la segunda mitad de 2024, a 29,5% en el primer semestre de 2025 (198.000 personas y 43.000 hogares, con 27.500 personas y 6.900 hogares en la indigencia) y a 29,7% en el segundo semestre, con 200.000 personas y 43.300 hogares pobres, y 26.400 personas y 7.500 hogares indigentes.

En la medición actual el porcentaje de personas quedó exactamente en ese mismo 29,7%, con las 202.000 personas y 44.000 hogares mencionados al comienzo. Medida en hogares, la baja fue más pronunciada todavía, de 44,3% en el pico a 22,9% hoy, prácticamente la mitad. Pero el número que mejor resume el freno es el de la indigencia, que había llegado a un mínimo de 3,7% de las personas a mediados de 2025 y que en esta última medición volvió a subir, hasta 4,4%. Son 2.500 salteños indigentes más en el primer semestre de 2026.

Explicación

A nivel nacional la pobreza también subió en el último semestre, de 28,2% a 32,3% de las personas (9,7 millones en todo el país), con la indigencia pasando de 6,3% a 7,5% ( unos 2,2 millones de indigentes). Un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) le atribuye ese repunte, sobre todo, a la inflación de alimentos. El promedio mensual del primer semestre de 2026 fue de 2,8%, por encima del 2,2% del semestre anterior, con un arranque de año particularmente duro, con el 4,7% en enero, 3,3% en febrero, 3,4% en marzo. Recién a partir de abril empezó a moderarse.

Como el precio de los alimentos define directamente el valor de la canasta que marca la indigencia, y esa canasta a su vez define la de pobreza, la suba empujó ambas líneas hacia arriba mientras los ingresos no acompañaron al mismo ritmo.

El otro factor que señala Cepa tiene que ver con los salarios de referencia para los sectores más pobres y agrega un concepto que ayuda a entender por qué la pobreza no baja más rápido incluso cuando hay empleo. El centro de estudios compara el salario de un trabajador registrado del sector privado que se ubica justo en la mitad de la escala salarial con el costo de la Canasta Básica Total de una familia tipo. En el primer semestre de 2026 esa cobertura promedió 90,8%, dos puntos y medio por debajo de un año atrás. Ni siquiera un salario formal de nivel medio alcanza, por sí solo, para sostener a una familia por encima de la línea de pobreza.

En Salta esa idea tiene un correlato muy concreto con la baja del , pero el aumento de la precariedad laboral.

Empleo precario

La desocupación en el Gran Salta bajó de 6,6% a 4,3% entre el segundo trimestre de 2025 y el de este año. Es una buena noticia, pero detrás de ese número crece la precariedad laboral. La cantidad de ocupados que, aun con trabajo, salen a buscar uno distinto pasó de del 17% al 19,5% de la población activa. Esa insatisfacción convive con un empleo registrado que se achica. El asalariado privado formal en Salta cerró junio con 116.400 puestos, el nivel más bajo desde marzo de 2020.