28 septiembre, 2026

“La mortalidad por infarto no se ha modificado en los últimos 10 años en nuestro país”

"La mortalidad por infarto no se ha modificado en los últimos 10 años en nuestro país"

Ricardo León de la Fuente es coordinador científico del 52° Congreso de Cardiología de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), que se desarrollará del 14 al 16 de octubre en el predio de La Rural, en Buenos Aires. Investigador adjunto del Conicet y profesor de Medicina en la Universidad Nacional de Salta (UNSa), es doctor en Filosofía por la Universidad de Noruega y autor de cuatro libros, capítulos de libros de la especialidad y numerosas publicaciones en revistas indexadas nacionales e internacionales. En diálogo con El Tribuno, León De la Fuente destacó la dimensión internacional del encuentro y la incorporación de los pacientes al debate cardiovascular.

¿Qué representa para la comunidad cardiovascular reunir a más de 13 mil asistentes?

Este congreso es, sin duda, el evento científico cardiovascular más importante del mundo de habla hispana, y este año lo estamos llevando a una dimensión que no tiene precedentes. Reunir a más de 13 mil asistentes no es solo un número: es la demostración de que la cardiología argentina tiene una vitalidad científica que trasciende nuestras fronteras. Por primera vez en nuestra historia, compartimos un día completo de trabajo conjunto con la Sociedad Europea de Cardiología, la institución científica cardiovascular más influyente del mundo. A eso se suman mesas conjuntas con las principales sociedades latinoamericanas y con la Sociedad China de Cardiología, lo que convierte a este encuentro en un verdadero puente entre continentes. Y no olvidemos que este congreso no es uno solo: es la confluencia de tres eventos simultáneos: el Congreso Argentino de Cardiología, el Congreso de Cirugía Cardiovascular y el primer Congreso para Pacientes, que juntos representan la visión más integral que hemos tenido como comunidad. Cuando un cardiólogo de Buenos Aires debate con un cirujano de Rosario, un colega europeo, uno chino y un paciente de Tucumán, algo genuinamente nuevo ocurre. Ese es el espíritu de este congreso.

¿Qué importancia tiene un congreso pensado especialmente para pacientes?

El primer congreso para pacientes que organiza nuestra Fundación Cardiológica Argentina es, para mí, el acontecimiento más emocionante de todo este encuentro. Y lo digo sin retórica: los médicos llevamos décadas formándonos para hablarles a los pacientes, pero muy pocas veces nos hemos dado el espacio para escucharlos. Este congreso invierte esa lógica. Serán ellos quienes nos enseñen. Nos mostrarán cómo se vive con una enfermedad cardiovascular crónica desde adentro, cómo se toman las decisiones cotidianas que ningún protocolo contempla, qué barreras encuentran que nosotros no vemos desde el consultorio, y qué esperan realmente de sus médicos. Estoy convencido de que ese conocimiento va a cambiar la manera en que muchos de nosotros ejercemos la cardiología. El cuidado cardiovascular del siglo XXI no puede seguir siendo un monólogo médico: tiene que ser un diálogo genuino. Y este congreso marca el inicio formal de ese diálogo en Argentina.

¿Qué aporta el nuevo libro que presentarán?

“Diálogos con el Corazón” nace exactamente de esa convicción: que entre el médico y el paciente hay un espacio que la consulta de 15 minutos nunca alcanza a llenar. Es un libro escrito para las personas que conviven a diario con una enfermedad cardiovascular, y también para sus familias, con un lenguaje accesible, honesto y humano. Aborda desde los factores de riesgo y los hábitos de vida hasta las decisiones terapéuticas más complejas, siempre desde el punto de vista de quien tiene que vivir con esa realidad. El hecho de que lo presentemos junto a Nelson Castro no es casual: es un comunicador que ha puesto en el centro de la escena pública temas médicos que antes solo circulaban en ámbitos especializados, y esa mirada periodística, rigurosa, crítica y empática, enriquece profundamente el mensaje. Esperamos que este libro llegue a los pacientes, a los médicos de cabecera, a los familiares y a cualquier persona que quiera entender mejor cómo cuidar su corazón.

¿Cuál es hoy el principal desafío para mejorar la prevención y el cuidado cardiovascular?

El desafío más urgente y más incómodo que tenemos como cardiología argentina es este: la mortalidad por infarto agudo de miocardio no se ha modificado en los últimos 10 años en nuestro país. Con todo el avance terapéutico que hemos tenido: stents, nuevos anticoagulantes, mejores unidades de cuidados intensivos cardiológicos, la mortalidad por IAM sigue siendo elevada en comparación con países desarrollados e incluso con varios países vecinos de la región. Y lo que es más preocupante: esa mortalidad es profundamente heterogénea dentro de Argentina. Un paciente que infarta en Chaco, Salta o Catamarca no tiene las mismas chances de sobrevivir que uno que infarta en la Ciudad de Buenos Aires. Esa brecha es inaceptable y tiene nombre: desigualdad estructural en el acceso a la atención cardiovascular de calidad. El principal desafío de la prevención no es solo educar a la población, aunque eso es fundamental, sino garantizar que cuando el sistema falla en prevenir, la respuesta asistencial llegue a tiempo y con la misma calidad en todo el territorio. La prevención más efectiva es también la que llega donde más se la necesita.

La cardiología argentina tiene una vitalidad científica que trasciende nuestras fronteras”.

Como candidato a presidente, ¿qué proyecto le gustaría impulsar?

Mi proyecto central es construir un federalismo real dentro de la Sociedad Argentina de Cardiología. La SAC es hoy la sociedad científica cardiovascular más grande e influyente de habla hispana, y eso es un privilegio enorme. Pero ese liderazgo tiene una obligación: tiene que llegar a todos los rincones del país, no solo a los grandes centros urbanos. Mi propuesta concreta es fortalecer las filiales y las redes regionales de la SAC con recursos, formación continua y herramientas de telemedicina que permitan a un cardiólogo de La Rioja, Jujuy o Formosa estar al mismo nivel de actualización que uno de Buenos Aires. Quiero que la SAC sea protagonista en reducir esa brecha de mortalidad por IAM que mencionaba antes, trabajando junto a los ministerios de salud provinciales, los hospitales públicos y los centros de menor complejidad para mejorar los tiempos de reperfusión, la disponibilidad de hemodinamia de guardia y los sistemas de referencia y contrarreferencia. Una sociedad científica que solo habla consigo misma pierde su razón de ser. La SAC que quiero presidir es la que sale al territorio, escucha a sus filiales, y hace de la equidad cardiovascular una política activa y permanente. En definitiva llevar adelante la misión de nuestra sociedad: “ser una asociación de bien público, sin fines de lucro, comprometida con la mejora de la salud cardiovascular del país.”