1 octubre, 2026

VIDEO. Suspendieron el juicio de Constanza Lee a dos días del inicio: “No tengo por qué seguir esperando”

1790811946583

El juicio que Constanza Lee esperaba desde hacía seis años y tres meses fue suspendido a solo dos días de su comienzo. El debate contra su exmarido, Ricardo Javier Fernández, un médico cardiólogo que debía iniciarse el jueves 1 de octubre, pero la jueza María Cecilia Flores Toranzo resolvió postergarlo después de que se incorporara una nueva prueba al expediente.

La decisión dejó nuevamente a Lee sin una fecha concreta para el juicio. Este jueves se realizará una audiencia para debatir la admisibilidad de ese elemento y definir si finalmente puede ser utilizado en el proceso.

“Llevaba seis años, tres meses esperando el juicio y, sin embargo, se suspendió”, expresó Lee en diálogo con El Tribuno. Para la mujer, la decisión representa una nueva forma de revictimización por parte del Estado, en el marco de una causa que según relató se inició en julio de 2020 y todavía no llegó a debate.

Una denuncia por violencia durante 19 años
Lee denunció a su exmarido por violación con acceso carnal durante los 19 años que duró la relación. También relató que tanto ella como sus hijas fueron víctimas de violencia psicológica, económica y emocional.

Según explicó, durante ese período la violencia y la obediencia se volvieron parte de la vida cotidiana. Afirmó que no podía decidir libremente cómo vestirse, a qué hora dormir, qué comer o qué ropa usar, y que el “no” no estaba permitido, no solamente en el ámbito sexual sino en distintos aspectos de la convivencia familiar. “Normalizamos la violencia y la obediencia”, sostuvo.

La mujer remarcó que el expediente no se encuentra únicamente en una etapa inicial. Según indicó, su exmarido lleva 23 meses imputado y acusado, y se realizaron pericias psicológicas tanto a ella como a él.

Lee vinculó el avance de su causa con la condena a Claudio Contardi, exmarido de Julieta Prandi, por abuso sexual. Dijo que conocer ese caso le dio una esperanza, porque se trató de una condena por violencia sexual dentro de un matrimonio. “Fue como un empujón, una energía, ese empujoncito para seguir luchando”, explicó.

La prueba presentada a último momento
La denunciante cuestionó que la nueva prueba haya sido presentada el último día, pese a que se relacionaría con un hecho ocurrido en octubre del año pasado.

Según relató, si ese episodio tenía alguna conexión con la causa, debió ser incorporado cuando ocurrió y no justo antes del comienzo del juicio. También afirmó que, en su opinión, el hecho no guarda relación con la denuncia por violencia sexual contra su exmarido.

Lee señaló que el episodio fue utilizado en actuaciones vinculadas con el cuidado personal de una de sus hijas. Afirmó que el juez interviniente habría dispuesto que la niña quedara al cuidado de su exmarido, a quien ella denuncia como su agresor.

También cuestionó que en el expediente se haya mencionado una denuncia iniciada en su contra por una presunta agresión física hacia su hija. Según explicó, esa denuncia no avanzó, pero se habría incorporado la referencia al expediente sin consignar que no hubo una acusación posterior. “Ellos solo nombran el título, no continúan hablando”, expresó.

La mujer sostuvo que no contó con representación legal para defenderse en algunas de las actuaciones de familia y violencia familiar. Explicó que su exmarido presentó un escrito en el que la acusaba de ejercer violencia física y que, a su entender, el hecho no fue investigado de manera completa.

También afirmó que no se convocó a declarar a familiares que, según dijo, estaban dispuestos a aportar su testimonio y a someterse a las pericias correspondientes.

Las pericias psicológicas y una situación de extrema vulnerabilidad
Lee cuestionó además una nueva pericia psicológica que le fue ordenada después de una situación de extrema vulnerabilidad atravesada en octubre del año pasado.

Según relató, el estudio se realizó pocos días después de que recibiera el alta médica y mientras todavía se encontraba bajo los efectos de la medicación indicada durante su atención. La mujer sostuvo que, en esas condiciones, su forma de hablar era lenta y pausada.

Lee afirmó que el informe describió su relato como incoherente, pero cuestionó que esa conclusión no hubiera tenido en cuenta el estado clínico en el que se encontraba ni el contexto de lo que había atravesado. También sostuvo que la evaluación no fue contextualizada de manera adecuada.

La denunciante aseguró que ya existía una pericia psicológica realizada por el Cuerpo de Investigaciones Fiscales, para la cual concurrió varias veces durante 2024. Según dijo, también se había realizado una evaluación a su exmarido y ambas pericias habían permitido que la causa avanzara.

Lee consideró que el nuevo informe fue utilizado para cuestionar su capacidad como madre y que no se contempló el contexto de violencia que, según su testimonio, atravesó junto con sus hijas durante 19 años.

También relató que, después de llevar a una de sus hijas al Hospital de Niños y realizar una denuncia policial, recibió una denuncia en su contra por supuesta violencia física. Cuestionó que se hubiera utilizado una fotografía como elemento de prueba sin verificar cuándo había sido tomada ni analizar el contexto en el que se obtuvo.

“Me están revictimizando una y otra vez”
Lee sostuvo que durante estos años recurrió a distintos organismos en busca de ayuda, pero que las respuestas recibidas no resolvieron su situación.

Relató que, durante aquella situación de extrema vulnerabilidad, dejó una carta en la que responsabilizaba por su eventual muerte a su exmarido, a funcionarios judiciales y a organismos que según consideraba debían proteger a sus hijas y revisar los expedientes vinculados con la familia.

La mujer afirmó que su lucha no se limita a conseguir una condena para su exmarido, sino también a proteger a sus hijas de nuevas situaciones de violencia. “Realmente ya fue el sinsentido de toda esta lucha, no solo de la lucha de que a él lo condenen. Es la lucha de proteger a tus hijos de que no sigan sufriendo todo esto”, manifestó.

Lee también cuestionó el ofrecimiento de acompañamiento institucional que recibió después de que el fiscal solicitara la intervención del Ministerio Público y de organismos vinculados con violencia de género.

“Si usted me está llamando para ofrecerme acompañamiento, apoyo, a mí no me sirve de nada”, relató que respondió. Y agregó: “A mí acá me están revictimizando una y otra vez”.

El pedido a la jueza Flores Toranzo
La denunciante pidió que la jueza Flores Toranzo rechace la incorporación de la nueva prueba y permita que el juicio continúe.

Afirmó que la decisión adoptada vulnera normas vinculadas con la debida diligencia, la protección de las víctimas y el derecho a vivir libre de violencia. Según señaló, se habrían incumplido disposiciones de varias leyes y artículos relacionados con esos derechos. “Le pido a la señora jueza que, si ayer cometió un error, mañana lo corrija y no dé lugar a esta nueva prueba y que mi juicio continúe, porque no tengo por qué seguir esperando a tener un juicio”, expresó.

Lee pidió además que, si el debate finalmente se habilita, se tenga en cuenta la urgencia de su situación y se fije una nueva fecha como máximo para la semana siguiente. “Hoy no tengo fecha. Mañana es una audiencia de debate, no es la fecha de juicio”, remarcó.

El costo de hablar públicamente
La mujer recordó que acudió a los medios por primera vez en 2025, cinco años después de presentar la denuncia. Aclaró que antes había recurrido al Polo de la Mujer y que no eligió la exposición pública como primera alternativa.

Explicó que decidió hablar después de conocer el caso de Julieta Prandi y que El Tribuno fue el primer medio que le dio espacio para contar su historia.

Lee rechazó las críticas de quienes consideran que debió resolver la situación exclusivamente por la vía judicial. Afirmó que no es actriz ni una persona famosa y que no obtiene ningún beneficio personal por hablar públicamente. “¿Qué sentido tiene esta exposición con el costo psicológico que tiene?”, planteó.

También describió el impacto de salir a la calle después de que su historia se hiciera pública y preguntarse qué piensan los demás, si le creen o si la juzgan. “En mi caso, el costo psíquico es altísimo, pero ya no me queda otra”, sostuvo.

Después de la suspensión, Lee reconoció que perdió parte de la esperanza con la que llegó a esperar el 1 de octubre. Sin embargo, mantiene el pedido de que la Justicia revise la decisión y le permita acceder finalmente al juicio que espera desde hace más de seis años.