Reclaman seguridad tras la golpiza a una médica en el hospital Papa Francisco
Una médica del Hospital Papa Francisco sufrió una doble fractura del maxilar superior tras ser golpeada por la hija de un paciente internado. El ataque ocurrió el martes 20 de octubre, al mediodía, en un sector restringido del establecimiento. Según denunció el gerente Rodrigo Maroni, la mujer también amenazó de muerte a la profesional y no fue detenida durante la intervención policial.
En diálogo con El Tribuno, Maroni explicó que la agresión se produjo en una sala del primer piso destinada al personal médico, donde la víctima trabajaba junto a otros cuatro profesionales.
De acuerdo con su relato, la médica había examinado al paciente, internado por un cuadro respiratorio, y explicado su situación clínica tanto a él como a su hija. Minutos después, la mujer exigió que repitiera la información a otro familiar que acababa de llegar. Al no concretarse ese pedido, ingresó al espacio privado y le dio un puñetazo en el rostro.
Amenaza de muerte
Los colegas asistieron a la profesional y trabaron la puerta para protegerla. Sin embargo, cuando salió del sector, volvió a encontrarse con la mujer, quien la insultó y amenazó de muerte delante de la directora médica, Betania Sánchez, según indicó Maroni.
“Yo quiero saber si la sociedad va a permitir esto, cuánta distorsión hay en los valores que tenemos como sociedad” (Rodrigo Maroni, gerente del hospital).
La trabajadora se encuentra bajo licencia por ART y recibe acompañamiento médico y psicológico. Al momento de la entrevista, todavía no se había determinado si necesitaría una cirugía ni cuáles podrían ser las secuelas.
Maroni destacó el respaldo de sus compañeros y de las autoridades del establecimiento. “La profesional que recibió esto cuenta con el absoluto apoyo de todos nosotros”, expresó, y resaltó su compromiso y calidad humana y profesional. También evitó revelar su identidad para resguardarla en el marco de las actuaciones legales.
Denuncias de ambas partes
El gerente cuestionó la respuesta de los dos policías que acudieron tras el llamado al 911. Aseguró que la mujer fue retirada sin quedar bajo custodia y que los efectivos la acompañaron a realizar una denuncia contra el hospital. Aclaró, no obstante, que desconocía su situación posterior. Tanto la médica como las autoridades hospitalarias realizaron las denuncias correspondientes.
El episodio también expuso las dificultades de seguridad del establecimiento. Según el director, hace cuatro o cinco años había entre seis y siete vigiladores privados por turno y actualmente quedan solo dos para todo el hospital.
“Estamos absolutamente vulnerables. No puede seguir esta situación”, advirtió. Además, señaló que desde hace dos años permanece vacío un espacio acondicionado para un destacamento policial interno, un reclamo que trasladó al secretario de Seguridad.
Maroni explicó que los vigiladores privados cumplen principalmente una función disuasoria y que su presencia en sectores como internación, terapia intensiva y unidad coronaria ayuda a prevenir agresiones.
Cerca 500 trabajadores
Maroni cuestionó, además, que otros hospitales de la capital cuenten con vigilancia privada y presencia policial, mientras el Papa Francisco carece de ese esquema.
El Papa Francisco tiene más de 500 trabajadores y atiende más de 180 consultas diarias en la guardia. Su área de responsabilidad comprende a 254.000 habitantes del sudeste capitalino, a los que se suman poblaciones de nueve localidades del Valle de Lerma.
Pese a la gravedad del episodio, Maroni destacó que los hechos violentos son excepcionales y que la mayoría de los pacientes y familiares valora el trabajo de la institución.

