28 octubre, 2026

VIDEO: “En Salta falta que se termine de aprobar la ley para que la gente vea si está pagando un 40% o un 45% de impuestos”

VIDEO: “En Salta falta que se termine de aprobar la ley para que la gente vea si está pagando un 40% o un 45% de impuestos”

En el marco de las 36 Jornadas Internacionales ATVC y CAPPSA que se realizan en Buenos Aires, Matías Olivero Vila, presidente de la Asociación Civil Lógica, habló con El Tribuno sobre los impuestos incluidos en los precios y la necesidad de que los consumidores conozcan cuánto pagan a los distintos niveles del Estado.

Olivero Vila sostuvo que las bajas impositivas no avanzan con la velocidad necesaria y destacó que transparentar los tributos puede generar una ciudadanía más exigente con los servicios y el gasto público. También se refirió a Salta y reclamó que complete la adhesión al régimen que impulsa su asociación.

– En su exposición mostró la carga impositiva que tienen diferentes productos y servicios en la Argentina y la alta carga fiscal del país en comparación con otros. ¿Puede describir esa situación?

– Los impuestos que nosotros soportamos son aquellos que legalmente tenemos que pagar, como por ejemplo el IVA, y todos los otros que, al final de la cadena productiva —alimenticia, de telecomunicaciones, industrial o la que fuere—, terminamos soportando dentro del precio. No solamente los que legalmente pagamos, sino también aquellos que están en cada uno de los eslabones.

Aproximadamente, estamos hablando de un 40% o un 50% de impuestos cada vez que compramos o consumimos algún producto o servicio. Si estoy pagando un 50% de impuestos, significa que los impuestos equivalen al costo y la rentabilidad de ese producto. Es decir, son el 100% del costo y la rentabilidad. Eso significa que los impuestos sean el 50% del precio final.

– ¿Y esos impuestos son de la Nación, las provincias o los municipios? ¿Cómo es la distribución?

– Depende de los productos. Por ejemplo, en el caso de internet tenemos un 41,5% de costo impositivo incluido en el precio final. Allí, aproximadamente dos tercios, un poco más, son impuestos llamados nacionales, que en realidad no son tan nacionales: hay un 54% de los impuestos nacionales que va a parar a provincias y municipios, solamente un 30% va a la Nación y el resto a la ANSES.

Después tenemos Ingresos Brutos, que varía entre el 2,5% y el 6,5% en las distintas actividades de la industria de las comunicaciones. Y después, tasas municipales que son entre el 1% y el 7% de la facturación. Todo eso termina haciendo que, cuando pagamos internet, haya un 41,5% de impuestos.

– Y hay productos, como las gaseosas, que también tienen una alta carga impositiva.

– Un 48%. En el caso de las gaseosas es un poco más porque todavía tienen impuestos internos. El 41,5% de internet, en realidad, ahora es un poquito menos, porque se acaban de derogar los impuestos internos. Pero seguimos alrededor del 38%.

En las gaseosas, los impuestos internos se siguen aplicando, con lo cual es un 48%. Casi, casi, cuando compramos una gaseosa para nosotros, estamos comprando en impuestos una gaseosa para el Estado.

– Pese a que el actual Gobierno nacional se define como un gobierno que va a reducir los impuestos, ¿eso se ve plasmado? ¿Se logró?

– No tanto con la velocidad que se necesita. Pese a que se bajaron los impuestos nacionales en tres puntos del PBI, seguimos teniendo los impuestos más altos del mundo. Hay cuatro entidades que, por cinco métodos distintos, muestran que seguimos teniendo los impuestos más altos. No estamos yendo a la velocidad que sería deseable para dejar ese indigno lugar.

Yo recién decía que esto pasaba porque la gente no se queja. Pero teníamos normas que prohibían mostrar los impuestos al consumidor final: el artículo 39 de la Ley de IVA. Si eras una empresa, había que mostrarte toda la información. Si eras un ciudadano votante, había que ocultártela.

Te prohibían mostrar el IVA al consumidor final. Y había resoluciones de la ex AFIP, ahora ARCA, como la resolución 4333, artículo 8, que sancionaban al vendedor que llegara a mostrarlo. Explicame cuál es la razón de tener una prohibición y sanciones para el que le dice la verdad fiscal al consumidor.

Eso se dio vuelta con una ley que impulsamos desde Lógica, el Régimen de Transparencia Fiscal del Consumidor. Ahora te sancionan si no mostrás el IVA. Pero necesitamos que las provincias se adhieran para mostrar también Ingresos Brutos y las tasas municipales.

Ya hay cuatro jurisdicciones que adhirieron y reglamentaron: Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza y Chubut. Y tenemos a Salta con media sanción, por el impulso del proyecto de ley de José Gauffín. Ojalá Salta termine de sancionar esa adhesión para que se muestren también Ingresos Brutos y las tasas municipales.

– ¿Qué cambia en la gente cuando ve esos impuestos o esas tasas en la facturación?

– Nosotros nos inspiramos en una ley de Brasil. ¿Qué sucedió cuando la gente se enteró de que estaba pagando un 40% o un 45%? Todavía en la Argentina no llegamos a ese nivel porque falta la adhesión provincial y municipal. Por ahora se ve solamente el 21% de IVA, algún impuesto interno en las gaseosas y los dos impuestos de los combustibles.

Cuando la gente se entera de ese 40% o 45%, pasan tres cosas. Primero, reacciona y dice: “Bajame los impuestos”. En Brasil ya hay una ley que se está aplicando y que va a bajar gradualmente los impuestos al consumo un 7%, un 1% por año.

Segundo, la gente se puso mucho más demandante. Cuando se entera de que está pagando, por ejemplo, una tasa vial, dice: “No me devuelvas rutas con pozos”. Se pone exigente.

Y tercero, empezó a involucrarse en el gasto público porque dijo: “Es ahí donde van a parar mis impuestos. Acá no hay recursos del Estado: son mis impuestos los que vos, presidente, gobernador o intendente, te estás gastando”.

Ese triple efecto es el que esperamos que ocurra con la ciudadanía argentina cuando se entere de todos los impuestos que está pagando.

– En Salta dieron una concesión a una empresa para que cobre el peaje, pero las rutas están en malas condiciones y la gente se niega a pagar.

– Exactamente. Ser consciente del impuesto que pagás siempre va de la mano con la exigencia. Esto no es en contra de los políticos: es simplemente lo natural, saber la verdad fiscal.

Si sé que estoy pagando un impuesto, tomo conciencia de que tengo derechos. Si pensara que las cosas son gratis, no me pondría exigente. Esto es algo natural y es sano para la política y para la ciudadanía al mismo tiempo.