Los intereses nacionales están por sobre los de Milei y Lula
Argentina y Brasil deben normalizar sin demora sus relaciones diplomáticas. Los intereses de ambos países y de la región están muy por encima de las diferencias ideológicas o personales de los mandatarios de turno.
La participación del presidente Javier Milei en la campaña de Flávio Bolsonaro y el clima de intolerancia mutua registrado en los discursos son inaceptables. Sin embargo, se trata de diferencias personales, probablemente insolubles, pero que deben resolverse como corresponde a los jefes de Estado.
El primer paso debe ser el reconocimiento formal del triunfo del presidente Luiz Inácio da Silva (Lula) por parte del gobierno argentino, como lo hicieron todos los presidentes de la región, la mayoría de los cuales confluyen ideológica y estratégicamente con el pensamiento de Milei. Incluso el Partido Liberal, que llevó a Bolsonaro a la candidatura, aceptó la reelección sin objetar ningún aspecto del comicio.
Es bueno tener en cuenta, en este sentido, el comunicado que emitió el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, quien había respaldado públicamente a Bolsonaro: “El presidente Lula y yo tenemos grandes y profundas diferencias políticas e ideológicas, pero coincidimos en algo fundamental: Brasil y Colombia se necesitan mutuamente. Ninguna consideración puede estar por encima de los intereses de nuestras naciones”, dijo en su mensaje.
Brasil y Argentina, los dos países con mayor peso en Sudamérica y socios principales del Mercosur, también necesitan avanzar armónicamente.
Terminada la era del golpismo y restablecidas las democracias en América Latina, ambos países adoptaron la decisión estratégica de dejar de lado ancestrales y decadentes hipótesis de conflicto bélico y celebraron acuerdos para fortalecer la cooperación mutua y el intercambio comercial.
Desde 1991, Brasil es el principal socio comercial de nuestro país. De los US$ 49.454 millones que Argentina exportó en el primer semestre de este año, US$ 6.255 millones, el 12,6%, tuvieron como destino a Brasil, por sobre China y Estados Unidos. Y en la importación de bienes, Brasil fue el segundo proveedor, con el 22,3%, una proporción levemente menor que la correspondiente a China.
En este intercambio comercial es de destacar el perfil industrial de nuestras exportaciones a Brasil. A diferencia del comercio de Argentina con el resto del mundo (dominado por materias primas y agro), cerca de dos tercios (64%) de lo que Argentina le vende a Brasil son manufacturas de origen industrial.
Desde hace 35 años, el acuerdo formal de los dos países para el intercambio de automóviles sin arancelamiento se ha mantenido con éxito y sin altibajos. El sector automotriz concentra aproximadamente entre el 42% y el 45% del intercambio bilateral en ambas direcciones.
Pero el imperativo de restablecer las relaciones diplomáticas va mucho más allá del comercio. Toda nuestra región necesita compartir, además, criterios básicos de estrategia internacional, como políticas de Estado. Entre otras razones, para asegurar la paz que, como un privilegio en el contexto internacional, se ha resguardado y conservado durante casi un siglo.
Sin embargo, consolidar la paz social sigue siendo un desafío. Nuestros países necesitan llevar adelante y compartir programas de desarrollo humano y políticas de asistencia que hagan posible superar desigualdades sociales y garantizar trabajo, educación, salud y calidad de vida a todos los pueblos. Asimismo, la inseguridad y el crimen organizado representan un peligro común y, por lo tanto, hacen necesarios también los acuerdos entre Estados.
El nuevo orden internacional que va perfilándose en el mundo anticipa escenarios complejos frente a los cuales Brasil, Argentina y el resto del continente deberían acordar una defensa asociada de los intereses en común.
La diplomacia, desde los albores de la civilización, fue el recurso más genuino para la convivencia de las naciones. Brasil y Argentina no pueden prescindir de sus vínculos, que son absolutamente más importantes que las diferencias entre sus presidentes.

