2 noviembre, 2026

Voto electrónico: el debate por los costos y la confiabilidad

Voto electrónico: el debate por los costos y la confiabilidad

Con las elecciones provinciales contempladas en principio para el domingo 16 de mayo de 2027, y con el decreto de convocatoria en la gatera, los adelantos que deslizaron algunos funcionarios sobre el desdoblamiento permiten anticipar que no habrá primarias y se votará, una vez más, con las máquinas de Magic Software Argentina (MSA).

La reciente elección presidencial de Brasil puso al voto electrónico nuevamente en el centro de la escena, con aguas divididas en torno de la expresión soberana de los pueblos mediatizada con el uso de máquinas y softwares. ¿Qué similitudes y diferencias presentan las modalidades de votación electrónica utilizadas en Salta y Brasil? ¿Que diferencias en cuanto a costos y confiabilidad presenta el uso de la boleta única de papel, que marcó en 2025 una de las reformas más relevantes del sistema electoral argentino?

Brasil y Salta utilizan sistemas electrónicos con mecanismos de control diferentes, pero ambos enfrentan cuestionamientos sobre la auditabilidad, la integridad del sufragio y los costos aparejados. En las elecciones de mayo de 2025 la Provincia destinó cerca de $5.500 millones a los comicios realizados con el uso de la Boleta Unica Electrónica (BUE), modalidad que tiene desde 2011 a la empresa Magic Software Argentina (MSA) como proveedora de las terminales de votación. El contrato que se renovará el próximo año abarca máquinas, software, boletas con chip, soporte técnico y escrutinio provisorio.

En las elecciones legislativas nacionales de octubre de 2025 se implementó por primera vez la Boleta Única de Papel (BUP). El mes pasado el bloque de diputados de La Libertad Avanza impulsó un proyecto de ley para poner fin al costoso sistema de la BUE y aplicar en las elecciones provinciales la BUP.

Los sistemas de votación electrónica fueron usados en distintas partes del mundo, pero tras verificar inconsistencias quedan en 30 países.

El alto costo del voto electrónico es uno de los argumentos centrales de ese proyecto, cuyo empantanamiento en la Cámara baja fue el preludio del anuncio oficial del desdoblamiento eleccionario que volverá a incluir en Salta a la BUE en mayo de 2027, sin Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

Los nueve diputados libertarios que presentaron el proyecto de ley resaltaron en los fundamentos que las elecciones provinciales de mayo de 2025 demandaron por la contratación con Magic Software Argentina $5.500 millones. Los legisladores estimaron que el costo con la BUP, para un padrón de 1.116.735 electores, sería cuatro veces inferior: $1.200 millones. Y recalcaron que la boleta única de papel sería “mucho más económica y transparente”.

Entre las modalidades de Boleta Única de Papel adoptada en 2025 para las elecciones nacionales de Argentina, la Boleta Unica Electrónica que se utiliza en todas las mesas electorales de Salta desde 2011 y el modelo de urnas digitales que Brasil emplea desde 1996 hay notorias diferencias en lo que respecta a los costos aparejados, las posibilidades de fiscalización y el tipo de respaldo que queda después de que cada ciudadano emite su voto.

Investigadores insisten en el riesgo que implica que la tarea de fiscalizar quede en manos de grupos de expertos.

En Salta, en 2021 el servicio contratado con la firma MSA había costado cerca de $475 millones, en 2023 la cifra trepó al orden de los $1.000 millones y en 2025 rozó los $5.500 millones.

Aunque las comparaciones deben contemplar la inflación y las diferencias de alcance contractual, la evolución muestra el peso creciente de esta contratación en el presupuesto electoral de la Provincia.

Boleta Única de Papel

La implementación de la BUP en las elecciones nacionales del 26 de octubre de 2025 ofreció un modelo diferente: una papeleta que reúne a todas las agrupaciones y categorías, en la que el elector marca sus preferencias con una lapicera y luego deposita el papel en una urna.

No necesita terminales electrónicas para seleccionar candidatos, impresoras, chips, software de votación ni una empresa privada encargada de operar las máquinas durante la jornada. El escrutinio se realiza mediante el conteo de las boletas físicas, con intervención de las autoridades de mesa y los fiscales partidarios.

La diferencia económica entre la boleta única de papel o electrónica tiene una dimensión estructural: mientras la BUP requiere imprimir y distribuir papel para cada elección, el sistema electrónico necesita renovar, mantener y operar equipos, contratar soporte técnico y actualizar sus componentes informáticos.

El interrogante para Salta es cuánto cuesta sostener durante varios años una infraestructura tecnológica que depende de un único proveedor y si ese gasto se justifica frente a una alternativa de papel que permite controlar físicamente cada sufragio.

Brasil: urna digital

Brasil constituye otro punto de referencia porque utiliza urnas electrónicas. A diferencia del de Salta, su sistema no imprime una boleta individual: el ciudadano introduce en un teclado el número de sus candidatos, verifica en pantalla sus datos y confirma la elección. El sufragio queda almacenado digitalmente.

En ninguno de los casos las urnas están conectadas a internet durante la votación. En Brasil, una vez cerrada la votación, cada equipo produce un documento denominado “Boletim de Urna”, que contiene los resultados de esa mesa y permite a los fiscales y ciudadanos contrastarlos con la publicación oficial.

El sistema también cuenta con el Registro Digital del Voto (RDV), que almacena los sufragios de manera aleatoria, sin asociarlos con la identidad del elector. El Tribunal Superior Electoral brasileño (TSE) dispone de distintas instancias de auditoría, entre ellas pruebas públicas de seguridad, controles de integridad y verificación de firmas digitales.

En Brasil los controles se apoyan en pruebas de software, firmas digitales, registros electrónicos y boletines de urna.

En términos económicos, Brasil tiene una infraestructura de gran escala. En diciembre de 2021, el TSE adjudicó a la empresa Positivo Tecnología la fabricación y provisión de hasta 176.000 urnas por aproximadamente 1.179 millones de reales (unos 220 millones de dólares). El contrato contemplaba también componentes y servicios asociados, por lo que no debe interpretarse como el precio aislado de cada máquina.

A diferencia de Salta, donde se contrata el servicio para cada elección provincial, el Estado brasileño mantiene un parque propio de equipos que utiliza en sucesivos procesos electorales. Eso modifica la estructura de costos: requiere una inversión inicial muy elevada y luego gastos de mantenimiento, actualización, almacenamiento, logística y renovación tecnológica.

Dos sistemas diferentes

El modelo brasileño (urna electrónica), tiene una diferencia conceptual respecto de la BUE. En Salta las máquinas imprimen las boletas y graban simultáneamente la información en un chip. En Brasil, el registro es solo digital y la auditoría depende de los mecanismos de control informático establecidos por la autoridad electoral nacional.

No obstante, ambos sistemas acumulan cuestionamientos y dudas sobre la seguridad y transparencia. El debate no se limita a cuánto cuesta el uso de los sistemas. También involucra la imposibilidad de verificar que los votos registrados coincidan con la voluntad de los ciudadanos y que ningún componente tecnológico pueda alterar el resultado.

El sistema brasileño permite verificar resultados por mesa, pero no reconstruir los votos mediante un recuento de boletas individuales.

En Salta, en 2015 se denunció el reemplazo de una significativa cantidad de máquinas, problemas de impresión, fallas de transmisión y dificultades para fiscalizar las intervenciones técnicas. También se identificaron vulnerabilidades vinculadas con la tecnología RFID: se demostró que era posible introducir múltiples registros en determinados chips y generar inconsistencias en el conteo electrónico. En 2019, especialistas informáticos cuestionaron, además, impedimentos para poder auditar de manera integral el código fuente del software. En 2023 se solicitó un secuestro de máquinas por diferencias entre la selección en pantalla y la impresión. También se denunciaron intervenciones irregulares de técnicos en máquinas electorales.