18 octubre, 2026

Salta podría ser más cálida y más seca por el fenómeno del “Super Niño”

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El Servicio Meteorológico Nacional pronosticó que en todo el país durante la primavera se comenzará a sentir el fenómeno del Niño o Super Niño. En el caso de Salta, desde este mes y hasta diciembre, esas estimaciones indican que hará más calor de lo habitual y que lloverá menos que en un año promedio.

Hasta ahora, lo más visible para casi todos los salteños fue que los días nublados y fríos del invierno se han prolongado. La excepción fue la histórica granizada del 28 de septiembre en el sur de la provincia -en Rosario de la Frontera y La Candelaria- y la tormenta que ese mismo día afectó a El Potrero, Tartagal, Coronel Moldes y General Güemes. De hecho, octubre ya registra una anomalía: en los primeros 16 días cayeron 51 milímetros duplicando con creces la media histórica del mes, de 21,5 mm.

Frente a esto, las estadísticas de la estación meteorológica del aeropuerto capitalino obligan a moderar el alarmismo. El responsable de esa dependencia del Servicio Meteorológico Nacional, Edgardo Catalán, aclaró que una revisión de los últimos años muestra que los acumulados de agua por temporada de lluvia -tanto bajo el influjo de El Niño como de La Niña- se mantuvieron dentro de rangos “normales”. No obstante, ante los pronósticos nacionales, Catalán no descarta que el ciclo actual pueda transformarse con el correr de los días en una temporada extrema.

“Estamos en una serie de días que no deja de ser una prolongación de lo que pasó en el invierno: días con cielo nublado que no permite que suba mucho la temperatura de día pero tampoco que baje de noche”, explicó el meteorólogo Ignacio Nieva.

Esa situación se prolongará casi un mes más porque, según explicó, “recién a mediados de noviembre comenzará a llover más seguido y mayor cantidad de agua”. Es en esa segunda quincena cuando aumenta también la temperatura “y es cuando vamos a saber cómo viene la mano”, agregó.

Los especialistas advierten que el impacto de este Súper Niño podría proyectarse hasta febrero de 2027.

El pronóstico es la estimación de un evento futuro que busca reducir la incertidumbre. No la elimina, solo la disminuye intentando dar algún grado de certeza. Por lo tanto, lo que sucederá con el fenómeno del Niño -sea moderado, fuerte o Super Niño- estará sujeto a este margen de probabilidad.

Impacto en el norte

El Servicio Meteorológico Nacional dio su pronóstico para el último trimestre del año -octubre, noviembre y diciembre- y pintó el mapa de la Argentina diferenciando lo que sucederá por regiones e incluso por provincia.

La alarma detrás de este mapa radica en la intensidad del fenómeno: la temperatura del océano Pacífico Ecuatorial registra actualmente 3,5 grados por encima de lo normal. Se trata de un récord absoluto, superando el techo histórico previo de 2,5 grados.

Para Salta y el Noroeste, el pronóstico es inverso al del Litoral argentino: mientras en Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe se prevén temperaturas más bajas y exceso de tormentas (que ya provocan extensas inundaciones), para el NOA el termómetro mostrará registros más altos que los promedios y las lluvias serán inferiores hasta en un 50% respecto de los datos históricos. En otras palabras, en la mayor parte de Salta, en especial hacia el oeste, habrá pocas precipitaciones, mientras los días en todo el territorio provincial serán más calurosos.

Pero como dice el meteorólogo Nieva, “Salta es la provincia más compleja desde el punto de vista geográfico de toda la República Argentina”, porque en toda su extensión conviven múltiples regiones naturales y microclimas que van desde el desierto de la Puna hasta la selva de yungas.

Siguiendo ese razonamiento, el ingeniero Gustavo Adolfo Ramírez, de la red de Agrometeorología del INTA, recordó que “el Niño en el NOA generalmente se manifiesta con valores de precipitaciones similares al promedio, o incluso hasta más bajo, pero sí se prevé mayor intensidad, es decir, puede caer la misma lluvia que se estima para el mes pero en uno o dos días, o en horas”.

Tanto Nieva como Ramírez coincidieron en señalar que el impacto del Niño en el NOA se verá “tamizado” por el fenómeno anticiclónico conocido como “Alta Boliviana”, que se origina en el vecino país y determina que en esta parte de la Argentina se registren más o menos lluvias durante el verano.

“El alta boliviana frena un poco al Niño, pero si este es muy fuerte, llegará lo mismo, así que hay que estar atentos”, señaló Ramírez.

Por ecorregión

Ramírez tomó como base el informe trimestral del Servicio Meteorológico para explicar lo que se prevé para cada región de la provincia.

En el departamento Anta, dijo que se esperan “precipitaciones dentro de todo y entre comillas, favorables, porque podemos tener una buena lluvia pero quizás muy concentrada en el tiempo”.

Consideró como “zona caliente” al norte y mencionó los sectores atravesados por los ríos Pilcomayo y Bermejo “que pueden recibir el flujo de agua que venga de Bolivia y eso realmente preocupa por la posibilidad de inundaciones”.

Para el centro, en especial el Valle de Lerma, “se estima un clima un poco más seco, es decir, con menos precipitaciones de lo normal”. Y también más caluroso.

Para las zonas más altas, los Valles Calchaquíes, la Puna y la alta montaña, el Servicio Meteorológico prevé temperaturas más altas de lo normal y mayor sequía.

Más días nublados

El cielo nublado y gris llegó a Salta hace casi diez días y, aunque muchos ya piden “un poco de sol”, el clima inestable se prolongará hasta mañana o el martes, según anticipó Edgardo Catalán, responsable de la estación meteorológica del aeropuerto capitalino. Recién entre esos días empezará a subir la temperatura y se verá el sol, aunque algunas nubes persistirán.

Aunque los meteorólogos aún no hablan de “Super Niño” en Salta (por ahora dicen que es un Niño), el primer mes de la primavera ya mostró anomalías: en 15 días de octubre llovió más del doble del promedio del mes: 51 mm precipitados frente a los 21,5 mm históricos.

“El calor puede llegar a ser muy fuerte”

“El Super Niño aún no se instaló en Salta, y no esperamos grandes precipitaciones como está sucediendo en otras parte del país como en el Litoral; sin embargo, el calor puede llegar a ser fuerte y es a lo que más respeto le tengo”. Edgardo Catalán, responsable de la estación meteorológica que funciona en el aeropuerto General Güemes, de la ciudad de Salta, puso el foco en la otra variable del fenómeno climático: la temperatura.

El pronóstico trimestral del SMN advierte que El Niño o Super Niño, según la virulencia que adopte, tiene más probabilidades de llegar con escasas lluvias, pero con temperaturas claramente más elevadas en toda la provincia, especialmente desde el centro y sur hacia el oeste del mapa salteño.

Para Salta el peligro del termómetro no es una abstracción teórica. En la tarde del 29 de septiembre de 2024, cuando el calor llegó a los 42 grados, dos equipos de veteranos disputaban un partido de fútbol en Orán. Héctor Quispe, de 40 años y oriundo del paraje Pozo Las Piedras (municipio de Pichanal) estaba en la cancha. De repente sufrió un golpe de calor que, agravado por una patología cardíaca previa, hizo que se descompensara. Lo asistieron en el campo de juego y, tras una leve mejoría, lo llevaron de regreso a su casa en Pichanal. En el camino volvió a sentirse mal, por lo que el auto donde iba pasó directo al hospital de esa localidad. Al bajarse del vehículo, tuvo un paro cardíaco que apagó su vida. El calor extremo y la imprudencia frente a él se transformó en tragedia.

“Más allá de que el pronóstico se haga realidad o no, es importante seguir las recomendaciones del sistema de alerta temprana y trabajar en la prevención y preparación no solo para las precipitaciones sino también para las posible altas temperaturas”, insistió Catalán.

El técnico meteorólogo no cree que si las lluvias no alcanzan los promedios históricos haya problemas de escasez de agua potable para la población. “Con las lluvias en las zonas altas, el agua subterránea o los acuíferos de que se provee a la gente van a estar bien”, sostuvo. A contramano, Catalán consideró que la situación puede tornarse complicada en el campo para cultivos como el tabaco en el Valle de Lerma y Siancas, o los granos en el departamento Anta: “El año pasado hubo días de calor muy fuerte que mató a cultivos que ya estaban floreciendo”, recordó.