El festejo de las mamás que encontraron fuerza en la solidaridad
En la sede de Rivadavia 453, las integrantes del Trueque Solidario compartieron una jornada de encuentro, comida y regalos antes del Día de la Madre. Son mujeres y familias vinculadas a la discapacidad que cada sábado intercambian y venden productos para sostener sus hogares, acompañarse y encontrar un espacio de empatía.
La mayoría de las participantes son madres de chicos con discapacidad o mujeres con discapacidad que buscan generar ingresos mediante la venta y el intercambio de distintos productos. Todos los sábados ofrecen verduras, ropa, bijouterie, artesanías y otros artículos. El espacio se fue conformando a partir de la empatía entre mujeres que atraviesan situaciones similares. Muchas llegan desde distintos puntos de Salta y encuentran en la feria una oportunidad para vender, conseguir productos y sentirse acompañadas.
“Es un momento de despejarnos de todos nuestros problemas y acá entre todas nos ayudamos”, contó Graciela, una de las participantes.
Un encuentro para compartir entre mujeres
Graciela explicó que, aunque no es madre de un niño con discapacidad, participa de la feria y trata de colaborar en todo lo que puede.
“Con discapacidad especialmente”, señaló al referirse al vínculo que se construyó entre las integrantes del grupo. Para ella, el Día de la Madre representa una ocasión especial para reunirse antes de que cada una vuelva a compartir la fecha con sus propios hijos y familias.
“Es un momento muy lindo, más entre todas nosotras, porque quizá mañana todas vamos a estar con nuestros respectivos hijos, familia, todo, así que es lindo encontrarse”, expresó.
Las participantes llegan desde distintas zonas y localidades. Algunas viven en la ciudad de Salta, mientras que otras viajan desde Rosario de Lerma, Las Villetas y otros lugares del interior. “Nos reunimos todos”, destacó Graciela. Antes de despedirse, dejó un mensaje para las madres: “Que pasen un hermoso día junto a sus seres queridos y que siga esto adelante con nuestra guerrera al frente, doña Fanny”.

La importancia del trueque
Valeria, otra de las mujeres que participa de la feria, destacó el trabajo de Fanny para sostener este espacio y buscar lugares donde las familias puedan encontrarse. “Estoy muy contenta por el esfuerzo que hace doña Fanny en preocuparse, en buscarnos lugares, en ofrecernos lo mejor que ella puede dar ocupando su tiempo”, expresó.
El trueque cumple un rol fundamental para las participantes. Allí pueden intercambiar productos nuevos y usados, vender lo que elaboran o conseguir elementos necesarios para sus hogares. “El trueque es muy importante para todas porque nos ayudamos entre todas, cambiamos las cosas nuevas y usadas”, explicó Valeria.
Además de asistir los sábados a Rivadavia 453, algunas mujeres se reúnen los lunes en otros espacios. Fanny también ofrece su casa para que puedan encontrarse y continuar fortaleciendo los vínculos. “Es un ambiente muy cordial”, describió Valeria.
Para ella, el Día de la Madre no debería ser la única oportunidad para reconocer a las mujeres. “Que aproveche cada día, que todos los días hay que dedicarse a una como mujer también, que no es solamente un día, son todos los días”, sostuvo.
Y agregó: “Cuando una mujer es sana de mente y corazón, siempre brinda lo mejor”. Valeria también destacó la figura de Fanny, a quien definió como una mujer que siempre ofrece lo mejor de sí para ayudar a las demás.
Un festejo organizado por las propias madres
La celebración fue preparada por las integrantes de la feria. Compartieron una comida y recibieron regalos que fueron reunidos gracias a la colaboración de distintas personas. Fanny contó que muchas donaciones llegaron luego de que la actividad se difundiera en redes sociales y en una transmisión realizada la noche anterior. “Tenemos regalitos para todas y también jugamos al amigo visible, porque nosotros cambiamos, ya no es más invisible, queremos ser visible”, explicó.
La propuesta fue pensada como un gesto de reconocimiento para las madres que todos los días enfrentan responsabilidades familiares, dificultades económicas y situaciones vinculadas con la discapacidad. “Por primera vez creo que empezamos a pensar en ellas y a entender que merecen un momento, un espacio, mimos, regalos”, afirmó Fanny.
“Estamos todas en un mismo barco”
Fanny es una de las principales impulsoras del Trueque Solidario y dedicó palabras de admiración a las madres que participan de la feria.
“Todos los días veo el esfuerzo que hacen, la fuerza que sacan de donde no la tienen, con los pocos recursos que cuentan, y hacen tanto”, sostuvo.
Para Fanny, el vínculo es recíproco. Aunque muchas personas consideran que ella es quien ayuda a las demás, siente que también recibe un acompañamiento muy importante. “A mí me llena el alma. Más que ayudarlas yo, ellas me ayudan a mí, porque estamos todas en un mismo andar”, afirmó.
La feria representa un espacio de descanso emocional para las participantes. “Esto significa un respiro, un abrazo, un relax para ellas”, describió. El grupo reúne a madres de personas con discapacidad y también a mujeres con discapacidad que buscan generar ingresos y compartir sus experiencias. Fanny remarcó que la propuesta busca incluir a mujeres de distintos lugares, credos e ideas políticas. “Que la discapacidad no tenga bandería política”, pidió.
Y agregó: “Todas las mamás de todos los credos, de todo tipo de lugar que vienen del interior y de toda ideología política están juntos, estamos juntos en un mismo barco luchando por solamente la discapacidad”.
Dónde funciona la feria
La Feria del Trueque Solidario funciona todos los sábados en Rivadavia 453, en la sede del Partido Renovador, a media cuadra de la Legislatura.
El espacio es cedido por la institución mediante un aporte de 500 pesos por día. Fanny destacó que las instalaciones cuentan con baños privados, luz, calefacción y ventiladores. “Nos abrió las puertas con mucha generosidad”, agradeció.
La feria se desarrolla los sábados de 9 a 13.30. Allí pueden acercarse las madres de chicos con discapacidad y las personas con discapacidad que quieran integrarse, vender productos o participar de los intercambios. “Les esperamos a todas las mamás. Les damos la información de cómo venir y son bienvenidas para que podamos seguir trabajando y sumando gente”, invitó Fanny.
La historia de Matías y una lucha de 32 años
Durante la jornada también estuvo Matías, el hijo de Fanny, quien este año cumple 32 años. Su presencia en la feria refleja la transformación que ambos atravesaron a lo largo del tiempo. “Son 32 años de lucha”, contó Fanny.
Cuando Matías era chico, ella se ocupaba de todas las tareas y decisiones relacionadas con su vida. Con el paso de los años, la situación cambió y ahora él también la ayuda a organizar la feria. “Cuando él era chiquito, yo hacía todo por él. Ahora él hace por mí”, expresó.
Matías recicla los elementos que reciben, lleva papeles y ayuda a anotar nombres y datos de las personas que participan. “Él me ayuda, me organiza, me cuida, o sea que es mutuo”, explicó Fanny.
La madre valoró la posibilidad de seguir acompañándolo y enseñarle a trabajar por los demás. “Yo agradezco a la vida la posibilidad de estar viva para poder estar con mi hijo, acompañarle y enseñarle a trabajar”, afirmó.
Para Fanny, el trabajo de Matías no representa solamente una actividad. También es una forma de devolver parte de la ayuda que recibieron durante más de tres décadas.
“Es una manera de devolver a los salteños y a nuestros compañeros todo lo que los demás anónimamente hicieron por nosotros en 31 años”, sostuvo.
Y agregó: “Todo lo que podamos hacer es poco comparado a lo mucho que hemos recibido y eso lo valoramos mucho”.
Una enfermedad poco frecuente y medicamentos de alto costo
Fanny explicó que Matías tiene una patología poco frecuente. Según contó, es la única persona en Argentina que porta esa enfermedad. Aunque puede caminar, interactuar, fue a la escuela y se recibió, necesita medicación permanente para sostener su calidad de vida.
“Él tiene patologías que dependen de una medicación, de varias medicaciones que tienen que inyectarse porque eso es lo que le otorga calidad de vida”, explicó. Se trata de medicamentos de alto costo, por lo que la familia debe organizarse para afrontar las necesidades de Matías y de las demás personas con discapacidad que acompañan.
“Él es un paciente también de alto costo y eso hace que nosotros nos organicemos para poder luchar y darle a él y a todos nuestros hijos lo que necesitan y lo que no recibimos de ninguna parte”, señaló. Durante la actividad, Matías llevaba consigo la mochila con su medicación. Su madre contó que debe tenerla siempre a disposición.
El mensaje de Matías para su mamá
En un momento emotivo del festejo, Matías le dedicó unas palabras a Fanny. “Fue una gran luchadora, que me enorgullece estar con ella, que ser su hijo y nada más”, expresó. Cuando le preguntaron qué frase recuerda especialmente de su madre, respondió que siempre le enseñó a no rendirse. “Que fue luchadora, que nunca se rindió”, dijo.
Luego, al ser consultado sobre qué le repite Fanny, fue contundente: “Que no me rinda, que haga toda la fuerza, que no baje los brazos”. El abrazo entre ambos cerró uno de los momentos más conmovedores de la jornada. Fue también una síntesis de la historia que comparten: años de cuidados, dificultades, aprendizajes y una lucha sostenida en compañía.

