¡Feliz Día del Canillita! El homenaje a quienes llevan las noticias a cada rincón de Salta
Hay oficios que forman parte de la identidad de una ciudad. Trabajos que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en una costumbre, en un recuerdo compartido y en parte de la vida cotidiana de miles de personas. El del canillita es uno de ellos.
Este sábado 7 de noviembre, la Argentina celebra el Día del Canillita, una jornada para reconocer a quienes durante generaciones han tenido una misión fundamental: acercar las noticias a los lectores, llevar el diario hasta sus manos y mantener viva una tradición que forma parte de la historia del periodismo.
En Salta, hablar de los canillitas es recordar las primeras horas de la mañana, las calles que empiezan a despertar, los puestos de diarios que abren sus puertas y las personas que esperan recibir su ejemplar de El Tribuno.
Es pensar en quienes conocen a sus clientes por el nombre, saben qué diario prefieren y han construido, a fuerza de encuentros cotidianos, una relación que muchas veces va más allá de la compra de un periódico.
Por eso, hoy el saludo es para ellos. Para quienes recorrieron las calles bajo el sol, soportaron mañanas frías, atravesaron jornadas de lluvia y siguieron adelante con la responsabilidad de que las noticias llegaran a destino.
¡Feliz Día del Canillita! Gracias por ser parte de nuestra historia y por acompañarnos durante tantos años.
Los canillitas, mucho más que vendedores de diarios
Durante décadas, los canillitas ocuparon un lugar especial en las ciudades y los pueblos argentinos.
Mucho antes de que los teléfonos celulares permitieran consultar las noticias en cualquier momento, el diario impreso era una de las principales ventanas para conocer lo que ocurría en el barrio, la provincia, el país y el mundo.
Y entre las redacciones y los lectores había un protagonista indispensable: el canillita.
Era quien recibía los ejemplares, preparaba los pedidos, organizaba su reparto y se encargaba de que cada diario llegara a su destino.
En las esquinas, los barrios y los comercios, la distribución de periódicos también se convirtió en un espacio de encuentro.
Un saludo, una conversación sobre el partido del fin de semana, un comentario sobre la noticia de tapa o una pregunta por algún acontecimiento local formaban parte de esa relación.
Con el tiempo, muchos canillitas dejaron de ser solamente quienes vendían el diario para convertirse en personas conocidas y queridas por sus clientes.
Porque detrás de cada ejemplar entregado también había confianza, compromiso y una historia compartida.
Una tradición que sigue viva en Salta
La historia de El Tribuno está estrechamente vinculada con la de los vendedores y repartidores que durante décadas acercaron sus ejemplares a los hogares salteños.
El crecimiento del diario y su presencia en distintos puntos de la provincia también estuvieron acompañados por el trabajo de quienes hicieron de la distribución una actividad cotidiana.
En Salta capital y en los municipios del interior, los canillitas fueron durante años una presencia habitual en las calles, los comercios y los hogares.
Algunos comenzaron muy jóvenes. Otros encontraron en esta actividad un trabajo que sostuvieron durante buena parte de sus vidas.
También hubo familias que compartieron el oficio entre distintas generaciones y mantuvieron un vínculo especial con sus lectores.

Por qué se celebra el Día del Canillita cada 7 de noviembre
El origen de esta conmemoración está relacionado con la literatura y con la historia del periodismo rioplatense.
La fecha recuerda el fallecimiento del periodista y dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, ocurrido el 7 de noviembre de 1910 en Milán, Italia.
Sánchez fue el autor de “Canillita”, una obra teatral que retrataba la vida de un niño de origen humilde que vendía periódicos en la calle para ayudar económicamente a su familia.
El protagonista utilizaba pantalones cortos que dejaban al descubierto sus piernas delgadas, conocidas popularmente como “canillas”.
De esa característica surgió el apodo que terminaría identificando a los vendedores de diarios y revistas.
La obra se convirtió en un éxito y la palabra trascendió el escenario teatral hasta incorporarse al lenguaje cotidiano de la Argentina y otros países de la región.
Con el paso de los años, el término comenzó a utilizarse para nombrar tanto a quienes recorrían las calles vendiendo periódicos como a quienes atendían puestos fijos de diarios y revistas.
En 1947 se estableció en la Argentina el 7 de noviembre como Día del Canillita, en homenaje a Florencio Sánchez y en reconocimiento a los trabajadores de esta actividad.
Desde entonces, la fecha representa una oportunidad para recordar la historia de este oficio y destacar su importancia dentro de la cadena de producción y distribución de noticias.
El agradecimiento de El Tribuno a quienes forman parte de su historia
Cada ejemplar de un diario es el resultado del trabajo de muchas personas.
Periodistas, fotógrafos, editores, diseñadores, trabajadores gráficos y equipos de distribución participan de una tarea que tiene un mismo objetivo: informar a la comunidad.
En ese recorrido, los canillitas representan uno de los últimos y más importantes eslabones.
Son quienes acercan el trabajo de una redacción a las manos de sus lectores.
Y también quienes, con su presencia cotidiana, contribuyeron a construir el vínculo de confianza entre los medios y las comunidades a las que pertenecen.
Por eso, este 7 de noviembre, desde El Tribuno queremos hacer llegar un reconocimiento especial a todos los canillitas de Salta y del país.

