7 noviembre, 2026

A horas de la llegada de León XIV, una placa recuerda el paso de Juan Pablo II por Salta

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La visita del papa León XIV a la Argentina vuelve a despertar recuerdos de uno de los acontecimientos religiosos más importantes para nuestra provincia: la llegada de Juan Pablo II en abril de 1987.

A casi cuatro décadas de aquel momento, la Catedral conserva distintos testimonios de su paso por Salta, entre ellos una placa de mármol que muchos salteños desconocen.

En el piso del templo. la placa señala el lugar exacto donde Juan Pablo II se arrodilló para rezar frente a las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, un gesto que quedó marcado en la historia religiosa de la provincia.

El hecho ocurrió durante la visita del pontífice a Salta, los días 8 y 9 de abril de 1987. En esos días, Juan Pablo II reunió a más de 500 mil fieles en el antiguo Hipódromo de Limache, dentro de las instalaciones del Jockey Club, y posteriormente se trasladó hasta el centro de la ciudad.

En la Catedral, el Papa protagonizó uno de los momentos más recordados de su visita al arrodillarse frente a las imágenes patronales. Hoy, casi 40 años despúes, una placa de mármol mantiene vivo aquel gesto de fe, que todavía puede descubrirse al recorrer el templo.

Los otros recuerdos de Juan Pablo II que conserva la Catedral

La placa no es el único testimonio de aquella visita histórica. La Catedral Basílica también conserva la sede y el solideo que utilizó Juan Pablo II durante su paso por Salta, además de una estatua que recuerda su presencia en la provincia.

Estos elementos forman parte del patrimonio religioso del templo y mantiene viva la memoria de uno de los pontífices más reconocidos de la historia.

Una visita que vuelve a cobrar protagonismo

Con la llegada de León XIV a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre, el recuerdo de Juan Pablo II vuelve a ocupar un lugar especial entre los fieles salteños.

Ambos acontecimientos reflejan el vínculo de la comunidad católica argentina con el Vaticano. En Salta, aquel paso de Juan Pablo II permanece presente aún en nuestra historia.