27 septiembre, 2026

Crecer sin perder la ciudad

Durante años se habló de “presión inmobiliaria” para describir la tensión que aparece cada vez que el crecimiento de las ciudades entra en conflicto con la necesidad de preservar espacios con valor histórico, arquitectónico o ambiental. En Salta, esa discusión tuvo como escenario principal al centro histórico. Ese concepto instaló un sesgo negativo sobre la construcción frente al valor patrimonial de ese espacio y la necesidad de preservarlo. La respuesta fue restringir alturas y limitar intervenciones hasta hacer que, en algunos sectores, construir resultara prácticamente imposible. Pero las ciudades no dejan de crecer porque una norma lo disponga y, en ese contexto, también aparecieron situaciones donde la realidad urbana avanzó más rápido que la regulación vigente.

La segunda actualización del PRAC parece cambiar esa perspectiva. Amplía los lugares donde se podrá construir en altura y, con ello, genera nuevas oportunidades para el mercado inmobiliario. Es que no se puede demonizar esa actividad, sino que se debe reconocer que existe y establecer las condiciones para que pueda desarrollarse sin borrar aquello que hace particular al centro de Salta.

La nueva norma habilita, pero también contextualiza. El resultado dependerá de que esas reglas se cumplan y de que los organismos de control hagan efectivamente ese trabajo. Porque preservar no significa congelar la ciudad, pero tampoco crecer debería significar perderla.