El arduo y conflictivo camino que se presenta en Salta para “Cristina libre”
La campaña política, presentada bajo una consigna ciudadana y organizada con vehemencia por sectores del peronismo y simpatizantes cercanos a Cristina Fernández de Kirchner, adquiere en Salta un significado especial. Tiene ribetes propios y expone, sin demasiados disimulos, las profundas contradicciones que atraviesan a los dirigentes locales, atrapados entre viejas disputas, ambiciones renovadas y una identidad política que parece difícil de reconstruir.
Bajo la consigna “Cristina Libre”, dirigentes nacionales y referentes del PJ provincial participaron de un encuentro cuyo eje fue la defensa a ultranza de la inocencia de la expresidenta y el impulso, casi irreflexivo, de una eventual candidatura presidencial de Fernández de Kirchner para 2027.
La reunión se realizó en la sede de SMATA, en Córdoba 478, y fue convocada por el titular del Instituto Patria y exdirector de la Agencia Federal de Inteligencia, Oscar Parrilli; el diputado de Unión por la Patria Carlos Castagneto y el dirigente nacional Mario Manrique.
Entre los referentes locales, la participación tuvo una composición tan heterogénea como incómoda. No solo por la reaparición de viejas -y no tan viejas- figuras del peronismo salteño, sino también por la ausencia de otros dirigentes que reclaman, legítimamente y hasta ahora sin demasiado eco, su pertenencia y representatividad dentro del kirchnerismo, “desde la primera hora”.
En este escenario, reclamar la libertad y la revisión de la condena de la expresidenta de la Nación, quien cumple prisión domiciliaria tras ser sentenciada en distintas instancias judiciales en la causa Vialidad, puede convertirse en Salta en un camino plagado de obstáculos y controversias. Las razones no hay que buscarlas demasiado lejos: están en el antagonismo de quienes, con posiciones pendulares y trayectorias políticas difíciles de conciliar, pretenden encabezar un espacio que todavía no consigue liderazgo.
De la actividad participaron, entre otros, Walter Wayar, Pablo Kosiner, Emiliano Estrada, Jorge Guaymás, dirigentes de la capital y del interior provincial y representantes del arco sindical.

Pero entre los ausentes hubo un nombre cuya falta repercutió mucho más allá de lo protocolar: Sergio “El Oso” Leavy. Su ausencia alimentó especulaciones y, acaso, terminó de confirmar las versiones que desde hace tiempo circulan por los pasillos de la política salteña.
El faltazo de Leavy contrastó, además, con una presencia que siempre se autopercibe rutilante, pero que en los últimos tiempos se convirtió en motivo de fuertes cuestionamientos internos: Juan Manuel Urtubey.
El exgobernador ocupó un lugar en primera fila y escuchó con atención a Parrilli en un mensaje de síntesis hacia el auditorio: “Si Cristina es candidata, se termina la interna. Venimos a traer el mensaje de que Cristina es inocente, Cristina tiene que estar libre”. Pese a la cara de Póker, a Urtubey se le llenaron los ojos de lágrimas. Sin embargo, detrás de esa postal de adhesión y emoción, persistía una pregunta bastante menos sentimental: ¿cómo se puede hablar de unidad cuando uno de los principales protagonistas de la interna provincial es, precisamente, quien pretende volver a conducirla?
La ausencia del Oso fue inevitablemente asociada con el duro enfrentamiento que protagonizó con Urtubey en octubre pasado, durante los cruces políticos que rodearon las conmemoraciones por el Día de la Lealtad.
Leavy no ahorró calificativos. “La verdad que es un delirante. Urtubey padece de abstinencia de poder. Si tiene algo de dignidad debería analizar por qué se metió de nuevo en un espacio de donde dijo, se robaron hasta las cenizas de los ceniceros en Argentina”, había disparado, en una de las críticas más duras que recibió el exgobernador.
Parrilli llegó a Salta con un mensaje de unidad y la expectativa de que una eventual candidatura de Cristina clausure las diferencias internas. Pero, al menos en el escenario provincial, esa propuesta quedó reducida a una expresión de anhelo. No hubo señales, gestos ni definiciones que permitan imaginar una salida a la interna, ni mucho menos al caos que provoca Urtubey con sus aspiraciones y memoria de corto plazo. La consigna fue Cristina Libre; pero la realidad en Salta, es un kirchnerismo atado a sus propias contradicciones.

