Hallaron una nutria muerta en una finca de San Agustín y buscan saber cómo llegó hasta ahí
El hallazgo de una nutria criolla o coipo muerta dentro de una finca de San Agustín, en el municipio de La Merced, despertó preocupación y también varias preguntas entre quienes conocieron el caso.
La presencia del animal en ese lugar resulta llamativa y abre un interrogante que todavía no tiene una respuesta. ¿Cómo llegó hasta la finca? También resta determinar si se trata de un ejemplar que habitaba naturalmente algún curso de agua, canal, laguna de la zona, o si pudo haber sido trasladado desde otro lugar. Nacho, el dueño del campo, expresó: “Me pegué un julepe bárbaro, nunca había visto uno de estos bichitos por aquí”.

El coipo es un mamífero asociado principalmente a ambientes acuáticos, donde encuentra condiciones para alimentarse, desplazarse y reproducirse. Su presencia puede estar relacionada con cursos de agua y sectores con vegetación y disponibilidad de alimento. Por eso, antes de sacar conclusiones sobre el origen del ejemplar encontrado en San Agustín, sería importante establecer dónde pudo haber vivido y cuál fue su recorrido hasta terminar dentro de la finca, y si su muerte estuvo relacionada al ataque de otro animal, un ser humano o por causas naturales.

Una especie vinculada a los ambientes acuáticos
La nutria criolla cumple un papel dentro de los ecosistemas acuáticos y forma parte de la biodiversidad nativa. Su presencia está relacionada con el funcionamiento de humedales, lagunas y otros ambientes donde interviene en distintas cadenas ecológicas.
El hallazgo de un ejemplar muerto no permite por sí solo determinar qué ocurrió ni las causas de su muerte. Para eso sería necesario contar con una evaluación de especialistas que permita establecer, entre otros aspectos, su estado, posibles lesiones y eventualmente el lugar de procedencia.

La situación pone sobre la mesa la necesidad de conocer y proteger la fauna silvestre que habita en el Valle de Lerma. Muchas veces, la aparición de un animal fuera de los lugares donde habitualmente se lo observa genera alarma o sorpresa, pero también puede ser una oportunidad para conocer mejor los ambientes naturales que todavía existen en la región.
En el caso de San Agustín, la pregunta queda abierta. ¿El coipo llegó desde algún ambiente acuático cercano o alguien lo llevó hasta allí? Determinarlo permitiría saber si se está ante una presencia natural de esta especie en la zona o frente a un ejemplar trasladado desde otro ambiente.
Mientras tanto, el hallazgo debería servir para poner en discusión la relación entre las actividades humanas, las fincas y la fauna nativa que todavía encuentra refugio en distintos sectores de La Merced y el Valle de Lerma.

