Juan Vega, el profesor que lleva la robótica hasta los parajes rurales
En parajes rurales de Salta, donde conectarse a internet puede exigir buscar señal en la punta de un cerro y estudiar también depende de conseguir electricidad, Juan Vega, de 37 años, encontró una forma de enseñar que va más allá de las pantallas: convertir los problemas cotidianos de sus alumnos en proyectos de ciencia y tecnología. Profesor de Matemática y Tecnología del Colegio Secundario Rural Mediado por TIC N.º 5240, es uno de los seis finalistas al Premio Docentes que Inspiran, un homenaje a los docentes más destacados de Argentina, y trabaja para que los jóvenes de comunidades alejadas descubran que también pueden proyectar un futuro profesional.
Cuando comenzó a trabajar con estos estudiantes, observó que eran muy callados, reservados y tenían dificultades para expresarse en público, por lo que consideró que tenían que desarrollar distintas competencias, una de ellas: la comunicación. También advertía que, al terminar el secundario, continuar una carrera podía parecerles una posibilidad lejana. Por eso incorporó la robótica educativa y decidió llevar los proyectos fuera de las sedes rurales, hasta las ferias de ciencias y las instancias nacionales.
Proyectos que abren horizontes
“Mi idea era aplicar robótica educativa, pero no solo que quede allí el proyectito en la sede, sino que lo saquemos afuera, salir del paraje”, explicó.
Desde un sistema de alarma para una escuela de San Francisco de Tuctuca, paraje y comunidad de origen coya en el departamento de Santa Victoria Oeste por el que llegaron a una final nacional, hasta un sistema de riego automático para un invernadero en desuso que los llevó a ganar y viajar al Instituto Balseiro, una experiencia que despertó en los chicos el deseo de estudiar: “Profe, queremos ser ingenieros”, me decían, contó Vega y añadió que: “Se están animando a querer progresar, avanzar, conocer o apuntar a otras profesiones y conocimientos, eso es lo bueno”.
“Quería que los proyectos de robótica educativa no quedaran solo en la escuela, en la sede, sino que trascendieran el paraje”.
También desarrolló un traductor wichí junto a estudiantes de una comunidad de el paraje El Cocal, en Rivadavia Banda Sur por el que llegaron a la final nacional. Allí, la falta de electricidad y las dificultades de conectividad se convirtieron en obstáculos que los propios jóvenes debieron resolver para continuar programando.
“Yo les digo que tenemos la oportunidad de salir del paraje, viajar, conocer Buenos Aires, ir avión, entrar a un hotel, todo gratis. La única condición es que tienen que estudiar y esforzarse”, contó.
Un desafío con el agua
Actualmente, Vega y sus alumnos trabajan en EcoDestil, un sistema de purificador de agua para El paraje El Retiro.
Según relató el docente, por más de 30 años se pensó que el agua estaba contaminada con arsénico pero las pruebas de laboratorio que realizaron no detectaron concentraciones significativas de arsénico, pero sí un exceso de sales y sodio. A partir de esos resultados, diseñaron un destilador casero simple, con un caño de cobre sumergido en un balde de agua.
“Querer progresar, estudiar, avanzar, conocer o apuntar a otras profesiones y conocimientos. Eso es lo bueno”.
El desarrollo todavía está en evaluación: Vega reconoció que el agua obtenida presenta cierta turbiedad y que deben seguir trabajando para resolver ese inconveniente. Por eso, el dispositivo aún no puede considerarse una solución validada para garantizar agua potable.
El proyecto avanzó a la etapa de Cocreación de Solve for Tomorrow, el programa educativo de Samsung y el equipo aspira a llegar a la final.
De técnico a docente
Vega recuerda que primero se recibió de técnico electromecánico en la Escuela Técnica 3118 Alberto Einstein (Ex ENET 2) y comenzó a estudiar Ingeniería, pero abandonó la carrera después de atravesar dificultades personales. Trabajó durante varios años en empresas hasta que decidió cambiar de rumbo.
Su madre le había sugerido estudiar para profesor porque desde la secundaria preparaba chicos. Finalmente, cursó los profesorados de Tecnología y Matemática en paralelo. La muerte de su padre, albañil y sostén económico de la familia, marcó una etapa difícil que complicó sus estudios y retrasó dos años su formación. Pese a las dificultades económicas, logró recibirse de ambas carreras en el mismo año. Más tarde, su formación técnica y su interés por la electrónica encontraron un nuevo sentido en la robótica educativa.
Esta es la 6° edición de ll Premio Docentes que Inspiran, iniciativa de Clarín y Zurich Argentina que reconoce a los educadores que dejan huella en sus alumnos. Ya se distinguió a 36.
“Hacía circuitos locos. Me encantaba. Descargaba de internet como hacerlos”, expresó.
Tras recibirse, comenzó a trabajar en Conectar Igualdad, donde durante dos años capacitó en robótica. Luego se desempeñó durante tres años en la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología, capacitando a docentes en robótica y alfabetización digital. Finalmente, se incorporó al Colegio Secundario Rural Mediado por TIC N.º 5240.
Hoy, ser uno de los seis finalistas del Premio Docentes que Inspiran representa un reconocimiento a su trabajo y una oportunidad para conseguir más apoyo para sus proyectos. Quiere ganar, admite, pero también busca que se conozca lo que pueden hacer los estudiantes de las comunidades rurales.
“Estoy ansioso, contento, feliz, ya igual llegar a lugar es importante y es válido. Uno, internamente siempre quiere el primer puesto, pero ya llegar aquí es suficiente, porque ya puedo aprovechar el momento para difundir los proyectos y generar más condiciones”, expresó.
Y añadió: “Los docentes hoy en día preparan a nuestros estudiantes, que en el futuro van a ser los próximos profesionales que mantengan y sostengan el país”, finalizó el profesor Juan Vega.

