VIDEO. La historia del puente de Vaqueros: cómo se construyó y de dónde llegó su estructura de hierro fundido
El histórico puente de hierro sobre el río Vaqueros comenzó este martes 20 de octubre una nueva etapa de su historia. Después de 112 años, la estructura metálica será trasladada para dar lugar a las obras de modernización vial que se ejecutan en el acceso norte de Salta. Sin embargo, detrás de las toneladas de hierro que hoy son movilizadas existe una historia poco conocida sobre la ingeniería argentina de principios del siglo XX, las estructuras importadas de Europa y el desafío de conectar poblaciones que permanecían aisladas durante las crecidas de los ríos.
El doctor Abel Cornejo, bisnieto del ingeniero Pedro José Cornejo, quien tuvo a su cargo la construcción del puente, recordó junto a El Tribuno, cómo se desarrollaban estas grandes obras públicas en una época en la que Argentina todavía no contaba con la Dirección Nacional de Vialidad ni con una industria siderúrgica capaz de producir localmente todas las estructuras necesarias.
Su testimonio permite reconstruir las condiciones en las que se levantó uno de los puentes más emblemáticos de Salta y comprender por qué aquella obra representó un verdadero avance para la región.
Una política nacional para construir puentes y caminos
A comienzos del siglo XX, el Estado nacional impulsó una política de expansión de la infraestructura vial destinada a mejorar las comunicaciones entre distintas regiones del país.
Según relató Abel Cornejo, alrededor de 1900 comenzaron a desarrollarse iniciativas para extender la red de caminos y levantar puentes que permitieran superar las barreras naturales que dificultaban el transporte y el intercambio comercial.
En ese contexto, Pedro José Cornejo desempeñó un papel importante en la ejecución de obras de infraestructura.

El ingeniero pertenecía a una de las primeras generaciones de profesionales formados en Argentina, en tiempos en los que todavía había pocos especialistas capacitados para proyectar y dirigir construcciones de semejante envergadura.
Abel Cornejo explicó que entonces no existía la Dirección Nacional de Vialidad, organismo que se crearía varias décadas después. Por ese motivo, las obras se desarrollaban mediante otras dependencias técnicas del Estado, con financiamiento nacional y la participación de los ingenieros disponibles.
La construcción del puente de Vaqueros debe entenderse dentro de ese proceso de modernización, cuando el país comenzaba a extender sus caminos para conectar localidades y facilitar el transporte de personas y productos.
De dónde llegó el hierro del puente de Vaqueros
Uno de los aspectos más llamativos de aquellas construcciones era el origen de sus estructuras metálicas.
A principios del siglo XX, Argentina no disponía de una industria siderúrgica desarrollada que pudiera abastecer toda la demanda de grandes puentes. Por ese motivo, muchas de las estructuras utilizadas en el país eran importadas desde Europa.
Abel Cornejo explicó que existían proveedores en Inglaterra, Francia y Alemania, países que contaban con una importante experiencia en la fabricación de puentes metálicos.
Las estructuras llegaban acompañadas de instrucciones técnicas para su montaje. Sin embargo, eso no significaba que su instalación fuera sencilla.

Los ingenieros debían estudiar los componentes, realizar los cálculos necesarios y adaptar los procedimientos constructivos a las características del terreno donde se emplazaría cada puente.
En el caso de Vaqueros, Cornejo planteó que la estructura podría tener un origen inglés, aunque esa procedencia requiere una confirmación documental.
Lo que sí destacó fue la complejidad de las técnicas utilizadas en aquellos años, cuando los componentes metálicos se ensamblaban mediante distintos procedimientos, entre ellos el remachado en caliente.
Este método permitía unir las piezas de acero mediante remaches calentados a altas temperaturas, que luego se colocaban y deformaban para asegurar las uniones. La resistencia de esas conexiones fue uno de los elementos característicos de la ingeniería metálica de la época.
El desafío de levantar un puente sin la tecnología actual
La construcción de un puente de hierro hace más de un siglo representaba un desafío técnico considerable.
No existían las herramientas de cálculo, las maquinarias ni los sistemas de montaje que se utilizan en la actualidad. Buena parte de las tareas dependía de los conocimientos de los ingenieros, de procedimientos manuales y de una planificación minuciosa.
Abel Cornejo recordó que los profesionales tenían que capacitarse para interpretar las instrucciones de armado y calcular cómo instalar las estructuras de manera segura. La utilización de grandes piezas metálicas exigía conocer su comportamiento, distribuir adecuadamente las cargas y resolver las condiciones de apoyo sobre el terreno.
El puente de Vaqueros formó parte de una generación de obras que modificaron las comunicaciones en distintas provincias argentinas. El doctor Cornejo mencionó como ejemplos los antiguos puentes ferroviarios de Salta y el puente de hierro que existía sobre el río Arenales, una estructura que fue arrastrada por la gran crecida de 1974.

También recordó otras construcciones emblemáticas del país, como el puente carretero sobre el río Dulce, en Santiago del Estero.
Todas estas obras reflejaban una época en la que el hierro y el acero adquirieron un papel fundamental en el desarrollo de la infraestructura nacional.
Por qué se eligió ese lugar para construir el puente
La ubicación del puente de Vaqueros no fue casual.
Según explicó Abel Cornejo, uno de los principales problemas de la zona era el aislamiento que sufría la población durante las crecidas del río.
Vaqueros, que tenía una importante actividad agrícola, necesitaba una comunicación más estable con la ciudad de Salta para facilitar el traslado de personas y de su producción.
Cada vez que aumentaba el caudal del río, esa comunicación se volvía difícil y podía quedar interrumpida.
La construcción de un puente permanente representó entonces una solución fundamental para los habitantes de la zona.
Cornejo señaló que el emplazamiento elegido respondía también a las características geográficas del lugar.
En ese sector, el cauce del río presenta un estrechamiento natural que favorecía la instalación de una estructura capaz de unir ambas márgenes.
El comportamiento del río Vaqueros, especialmente durante las crecidas y en relación con los aportes de otros cursos de agua de la zona, constituía uno de los factores que debían considerar los ingenieros.
De esta manera, la obra permitió superar un obstáculo que durante años había condicionado el desarrollo y las comunicaciones de aquella colonia agrícola.
Un puente que acompañó más de un siglo de transformaciones
El antiguo puente metálico, cuya construcción está registrada en 1913, tiene aproximadamente 110 metros de longitud, distribuidos en tres grandes tramos. Durante más de un siglo fue una pieza fundamental de la comunicación entre Salta capital y las localidades ubicadas al norte.
Su función fue cambiando con el paso de las décadas. Lo que originalmente había sido una solución para conectar una zona rural terminó convirtiéndose en parte de uno de los corredores viales más transitados del área metropolitana.
El crecimiento de Vaqueros y La Caldera, la expansión urbana y el aumento de vehículos hicieron que la capacidad del antiguo puente resultara insuficiente para las necesidades actuales.
Por eso se proyectó la construcción de nuevas estructuras que permitirán ampliar la capacidad de circulación y mejorar la seguridad vial.
Sin embargo, el puente original no desaparecerá. La planificación contempla su reubicación aguas abajo, donde conservará una función vinculada con la circulación peatonal y de ciclistas.
El traslado de una estructura de 85 toneladas por tramo
El operativo iniciado este martes contempla el movimiento de tres grandes secciones metálicas, cada una con un peso aproximado de 85 toneladas.
Según informó el director de Vialidad Nacional en Salta, Federico Casas, los trabajos se extenderán durante tres o cuatro días y permitirán trasladar la antigua estructura a su nueva ubicación.
La intervención forma parte de las obras destinadas a modernizar el acceso norte y mejorar la vinculación vial entre la capital salteña, Vaqueros y La Caldera.
Más allá de su importancia para el tránsito, el traslado también representa un acontecimiento histórico.
El puente que hace más de un siglo permitió integrar una colonia agrícola con la ciudad vuelve a ser protagonista de una transformación territorial.
Y su historia, recuperada a través del testimonio de Abel Cornejo, permite dimensionar el trabajo de aquellos ingenieros que, con recursos técnicos muy diferentes de los actuales, consiguieron levantar estructuras capaces de mantenerse en servicio durante generaciones.
La obra de Pedro José Cornejo no fue solamente una solución de ingeniería: representó un paso decisivo para romper el aislamiento de Vaqueros y acompañar el crecimiento del norte salteño.
Hoy, mientras sus enormes piezas de hierro son trasladadas, aquel puente comienza a dejar atrás su función original, pero conserva su valor como parte del patrimonio histórico y de la memoria de Salta.

